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Cotidianidades... 69

08/septiembre/2014 Cotidianidades… El juego parecía sencillo y por eso acepté jugar con esos niños, el punto principal consistía en enunciar una época que me habría gustado conocer. Cuando todos juntos me dijeron que yo tenía el primer turno, debí haber comenzado a sospechar, pero con la ingenuidad con que nos vestimos los adultos ante los infantes, sonriendo les confesé que sería feliz si pudiera viajar por el tiempo para conocer en el momento de mayor esplendor al pueblo mexica. —O sea que mucho no crees en la democracia —me dijo uno de los párvulos, por cierto, con  gesto inquisidor. Iba a preguntarle el origen de su razonamiento, cuando fui atajado por una niña de doce años. —Como quien dice, a ti no te importa mucho que hayan agarrado de estacionamiento el zócalo, total, lo ordenó el gran tlatoani. —Tiene razón mi tía —dijo un sobrino—, eres igual que todos. Hasta ese momento comencé a comprender el error de mi elección histórica. Resulta que los tlatoanis —...

Cotidianidades... 68

01/septiembre/2014 Cotidianidades… La temporada de lluvias suele traer, además de bendiciones para el campo, cambios en el clima que pueden representar enfermedades respiratorias. Algunos piensan que los resfriados comienzan con las mojadas en la calle; los médicos dicen que si las personas están encerradas en una misma habitación —como ocurre cuando llueve—, los virus se propalan con más facilidad; y una amiga indígena explica que el verdadero problema está en que la gente de la ciudad “es como pollo de granja y con cualquier airecito se enferma”. A la casa quien llegó tosiendo fue mi hijo y yo espeté sin pensar: —Seguro lo contagiaron en la escuela. A lo que un tío, con su ancestral sabiduría, contestó: —Deja de andar buscando el origen, mejor ocúpate de no contagiarte, porque a los viejitos y a los enfermos, todos los quieren regañar. —Ya estoy grandecito para permitir esas cosas —le dije sonriendo. Aunque intentamos explicarle algunas normas a mi hijo, a sus do...

Cotidianidades... 67

25/agosto/2014 Cotidianidades… El fin de semana pasado fui invitado a tomar un café por un grupo de jóvenes interesados en la política, quienes realizan actividades específicas en sus respectivos partidos y ya se están preparando para las elecciones municipales del próximo año en Chiapas. Eran cuatro hombres egresados de buenas universidades, con estudios de posgrado y conforman —así dijeron— una nueva ola de “jóvenes que quieren cambiar el rumbo de las cosas”, por eso, a pesar de pertenecer a partidos distintos, pueden sentarse a departir alegremente como en el brindis del bohemio. Se me ocurrió preguntarles por qué no había mujeres en el grupo, y en respuesta esgrimieron varias bromas típicas del machismo añejo, para luego preguntarme si qué estrategias me parecían pertinentes considerar en la planeación de una campaña política. Con aire de “escuchen párvulos y aprendan”, tuve la ocurrencia de invitarlos a conocer las necesidades del electorado, identificar rutas que pueda...

Cotidianidades... 66

18/agosto/2014 Cotidianidades… Creo que iba en el último año de primaria cuando mi padre observó que las tardes me las pasaba haciendo nada. Por supuesto que argumenté que jugar con mis amigos de la colonia era más que nada, se trataban de aventuras dignas de mejores películas que las de “Lola la trailera” (cuya protagonista, junto con Jorge Muñiz, acaba de recibir un Doctorado Honoris Causa en la Cámara de Diputados, supongo que por su enorme aporte a la cultura nacional). Mi padre no se dejó convencer por mi palabrerío, por mayoría de votos (mi dos padres a favor, yo en contra) fui inscrito a la escuela de música, y por unanimidad decidimos que aprendería a tocar guitarra. Antes de tomar la primera clase imaginaba que en un par de semanas ya andaría imitando al requinto de los Panchos o al mismísimo Chamín Correa, o que en una de esas descubría que en mi vida pasada fui español, hacía resucitar mi espíritu flamenco y le quitaba la chamba a Paco de Lucía. Pronto descubrí qu...

Cotidianidades... 65

13/agosto/2014 Cotidianidades… Resulta que sumando a todos los habitantes de Argentina hasta Alaska, no llegamos a ser más que tres cuartas partes de la población China. Claro que los primeros en darse cuenta de que eran muchos fueron los mismos chinos, y hace algunas décadas decretaron que cada pareja sólo podía tener un hijo, así esperaban que su población decreciera. Y lo lograron (para que el número de habitantes de un país se mantenga estable, cada pareja debería tener, en promedio, 2.3 hijos), sólo que los promotores de esa idea no calcularon todas las consecuencias que su decisión podría tener. Por ejemplo, ahora hay hijos únicos de padres que a su vez son hijos únicos, y de esa forma las familias se conforman por cuatro abuelos, dos padres y un pequeñín, que es el feliz dueño de las atenciones y depositario de los recursos y sueños de los primeros seis. Estos chiquitines orientales, consentidos a más no poder, han dado origen al Síndrome del Pequeño Emperador (juro...

Cotidianidades... 64

06/agosto/2014 Cotidianidades… Despacito y como sin querer, se acerca el final de las vacaciones escolares, lo cual con seguridad provoca depresión, zozobra y angustia en algunos infantes, quienes comienzan a comprender lo rápido que se va la vida. Al mismo tiempo, madres y padres de familia que ya no saben dónde amarrar a sus chilpayates,   ruegan porque estos últimos días se terminen en un suspiro y cualquier mañana de agosto, como si nada hubiera pasado, vuelvan a gozar de al menos cinco horas de libertad. Los niños vacacionistas suelen poner a prueba la estabilidad emocional de sus progenitores, quienes buscan el modo más impensado para mantener ocupado al “chamaquitaje” y lejos de cualquier diablura que pueda desquebrajar los ahorros de la familia. Es en ese afán que algunos papás, al ser cuestionados sobre si inscribirán a sus hijos a cursos de verano, contesten “sí” de manera rotunda, y es también la razón de que al preguntarles sobre el tipo de curso que elegirá...

Cotidianidades... 63

30/julio/2014 Cotidianidades… Mi primer acercamiento a las culturas indígenas de Chiapas fue, sobre todo, visual. Ocurría durante mis viajes infantiles de Tuxtla Gutiérrez a San Cristóbal de Las Casas, cuando en las carreteras arboladas y cubiertas de niebla, veía a grupos de mujeres cargando hatos de leña y a los hombres con el machete o la coa al hombro. Sin conocer los conceptos, comprendía que esas escenas eran “románticas” y “pintorescas”. Varios años después tuve la oportunidad de convivir de manera intensa y durante muchos meses con una familia de zinacantecos, grupo étnico al que observaba en la carretera. Alguna ocasión les comenté mis impresiones infantiles a las mujeres de esta familia y ellas —menuditas y sonrientes—, para que viera yo lo romántico de la escena, me incitaron a caminar por algunas veredas, para luego recoger leña y cargar un buen bulto de regreso a casa. No necesité mucho tiempo para terminar en el suelo, resoplando y con cara de burro perdi...